extraído desde Indymedia Atenas

(Grecia) Tres días de memoria por nuestro compañero anarquista Kyriakos Xymitiris
QUIENES MUEREN EN EL FUEGO DE LA LUCHA NUNCA MUEREN
El 31 de octubre de 2024, un día que quedará grabado para siempre en el corazón de cada luchadorx, tras una explosión en un apartamento de Ampelokipoi, cayó en combate por la liberación social y de clase el combatiente anarquista armado Kyriakos Xymitiris. Su compañera anarquista Marianna Manoura, que también se encontraba en el apartamento, terminó ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital Evangelismos con múltiples lesiones traumáticas. Quince días después, y pese a que su estado de salud seguía siendo crítico, fue trasladada a la prisión de mujeres de Korydallos.
Como de costumbre, la propaganda estatal y sus portavoces a sueldo en los medios de comunicación intentaron despolitizar la acción revolucionaria y despojarla de su significado, presentando a las personas detenidas en relación con el caso, así como al propio Kyriakos, como «peligrosas para el conjunto de la sociedad». Desde el primer momento, el movimiento radical y el entorno anarquista se fijaron como objetivo defender su memoria y las decisiones de nuestro compañero anarquista Xymitiris y, a través de su figura, la tradición profundamente arraigada de la lucha por todos los medios contra el Estado y el capital.
Eso mismo hicieron las compañeras Marianna Manoura y Dimitra Zarafeta desde el principio, también durante el histórico juicio por el «caso de Ampelokipoi», un año y medio después, a pesar de las largas penas de prisión que les fueron impuestas. En última instancia, la historia y el legado de Kyriakos fueron escritos —y siguen escribiéndose— por quienes lo conocieron y lucharon a su lado, así como por personas de todo el mundo que reconocieron en él los ideales de lucha, la integridad moral y la entrega que caracterizan a quienes deciden convertir la visión revolucionaria en realidad.
Nuestro compañero Kyriakos fue la encarnación misma de la lucha en todas sus formas. Durante años estuvo presente de manera constante en iniciativas de solidaridad con las personas presas, en el movimiento contra la guerra e internacionalista, en la lucha por la resistencia palestina, en acciones para defender el barrio de Exarchia, en las luchas dentro de las universidades, en la defensa de los espacios liberados y las ocupaciones, y en todas las luchas sociales y de clase.
Aportó su propia pieza al complejo mosaico de la resistencia y cuestionó en la práctica el relato del fin de la historia, abrazando prácticas revolucionarias que perturban la «paz» armada impuesta por los poderes dominantes.
La «paz» de las crisis sucesivas y del estado de excepción permanente; de la militarización de la vida cotidiana; de la doctrina de «Ley y Orden»; de la estrategia de tolerancia cero; de la justicia burguesa, que entierra a los pobres diablos en infiernos penitenciarios —cementerios del alma— mientras mira hacia otro lado ante los escándalos económicos y políticos; de los trabajadores que mueren en los campos de trabajo forzado de la esclavitud asalariada, sacrificados en el altar del beneficio.
La «paz» de un Mediterráneo teñido de sangre por los cuerpos de las personas migrantes, que reciben disparos de la Guardia Costera en nombre de la Europa Fortaleza y de la supremacía blanca; de los pogromos racistas y del ascenso mundial de la extrema derecha; de las guerras imperialistas y los genocidios.
En un momento de retroceso y desradicalización de los movimientos sociales, cuando la represión siembra el miedo al inculcar la sensación de omnipotencia del Estado y predominaban el derrotismo generalizado y la inercia, Kyriakos eligió comprometerse con las líneas más avanzadas de la lucha anarquista, situándose en la primera línea de la confrontación mediante la propaganda armada.
Se consagró a la Causa revolucionaria, impulsado por la visión pura de una vida sin cadenas y de un mundo de libertad, igualdad y solidaridad. Se armó de valor, determinación y conciencia revolucionaria, y eligió recorrer hasta el final el difícil camino de la confrontación armada con quienes desgarran nuestros sueños y mantienen nuestras vidas encadenadas.
Murió luchando por la liberación social y de clase, llevando consigo la esperanza de destruir este sistema voraz, manteniendo vivo el desafío de la resistencia armada al monopolio estatal de la violencia y volviendo a poner en primer plano la necesidad de la contraviolencia revolucionaria frente al reflujo del movimiento.
El totalitarismo contemporáneo que caracteriza el panorama mundial se mantiene mediante el blindaje multidimensional de los Estados. Este se materializa a través de una represión cada vez más intensa, destinada a proteger los intereses de las élites políticas y económicas y a silenciar toda voz que se alce en nombre de la libertad.
Grecia, en particular, en esta época ensangrentada por las guerras y rivalidades entre Estados, por el genocidio en Palestina —que ha dejado cientos de miles de personas desplazadas o muertas— y por los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán, Líbano y Yemen, se está convirtiendo en una inmensa base militar de la OTAN. Al mismo tiempo, publicita los acuerdos multimillonarios que suscribe con el Estado sionista de Israel en los sectores de la defensa y la industria militar.
Mientras la economía mundial se enfrenta a una nueva burbuja de deuda a punto de estallar, las clases populares llevan al cuello el lazo de la asfixia económica. Resultan heridas y mueren en los infiernos laborales de las familias Vardinogiannis y Tziortzis, se hacinan en hospitales con plantillas insuficientes y mueren en colisiones ferroviarias en el altar de la privatización. Nuestras vidas se han convertido en una moneda en manos de los poderes dominantes, lanzada al aire y sometida al azar.
En este contexto de intensa inestabilidad social y política, también acecha la amenaza fascista. Como el brazo largo del Estado, se extiende para golpear tanto a las personas migrantes, en nombre de la preservación de la homogeneidad y la pureza nacionales, como a los sectores de la sociedad que resisten.
En medio de la crisis multidimensional que atravesamos, mientras crece el descontento social, vemos cómo vuelve a encenderse la chispa de la revuelta. Grandes centros metropolitanos quedan paralizados y arden entre barricadas y enfrentamientos, mientras la gente resiste combativamente la sombría realidad impuesta por el Estado y el capital, recordándonos que los periodos de crisis pueden convertirse en puntos de inflexión decisivos para el horizonte revolucionario.
Llevando con nosotrxs nuestra historia revolucionaria, defendiendo todos los medios de lucha mediante actos individuales y colectivos que trascienden los límites impuestos, y tomando como guía al combatiente anarquista armado Kyriakos Xymitiris, elegimos volver a salir a las calles.
Nos situaremos junto a nuestras compañeras presas, enviándoles un contundente mensaje de solidaridad y comprometiéndonos a continuar la lucha, entendida como el único camino hacia la liberación. Es necesario que nuevas manos se extiendan para recoger el testigo, con perseverancia y compromiso, a fin de mantener viva la visión revolucionaria frente a la complacencia y el conformismo.
Es necesaria una lucha incesante para defender nuestras vidas frente a la tiranía del Estado, el capital y el patriarcado: una lucha que adopte múltiples formas, que no pueda ser asimilada y que no quede encerrada dentro de los límites de la legalidad burguesa.
Preservar la memoria de nuestrxs compañerxs caídxs y respaldar las decisiones que tomaron, así como defender a quienes permanecen cautivxs en la guerra social y de clase, constituye nuestra primera responsabilidad hacia ellxs y hacia la justicia de la lucha.
En palabras de nuestra compañera Marianna:
«…El lugar de Kyriakos está en las calles, en cada manifestación, cada enfrentamiento, cada barricada, cada muro. Está presente en cada acción que desgarra su paz artificial; en cada llama que se enciende e ilumina nuestras noches; en cada consigna que se grita y rompe el silencio; en cada estruendo ensordecedor que obliga al miedo a cambiar de bando.
Pero, por encima de todo, está en el corazón y en la mente de cada persona en rebeldía. De cada persona que elige la organización colectiva en lugar del aislamiento individual, la lucha en lugar del retroceso, la libertad en lugar del consentimiento y la vida en lugar de la seguridad.
De este modo, ofrece respuestas a los dilemas más difíciles, ilumina los caminos más arduos y propone formas de contraataque con imaginación, optimismo y disposición a asumir riesgos».
CONVOCAMOS:
VIERNES 30/10 — Acto: «La decisión de continuar la lucha armada después de la dictadura». Calle peatonal Mesolongiou, 18:00 h.
SÁBADO 31/10 — Marcha de memoria por el combatiente anarquista Kyriakos Xymitiris, en la plaza Syntagma, 13:00 h.
DOMINGO 01/11 — Concentración frente a la prisión de mujeres de Tebas, 10:30 h.
KYRIAKOS XYMITIRIS, UNO DE LXS NUESTRXS, COMPAÑERO PARA SIEMPRE EN LAS CALLES DE FUEGO
EL ESTADO Y EL CAPITAL SON LOS ÚNICOS TERRORISTAS. SOLIDARIDAD CON LXS REBELDES ARMADXS.
LIBERTAD PARA NUESTRAS COMPAÑERAS ANARQUISTAS MARIANNA MANOURA Y DIMITRA ZARAFETA
Asamblea de solidaridad con lxs combatientes encarceladxs, prófugxs y perseguidxs